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Jean-Pierre Crepieux

Las personas con deficiencia intelectual

Las personas con deficiencia intelectual son el núcleo de las comunidades El Arca. La Federación cuenta con alrededor de 2700 miembros con deficiencia intelectual. Con la finalidad de evitar cualquier generalización y poder descubrirlas como individuos, abrimos esta sección en la que podrán descubrir a una de las personas que conforma el corazón de El Arca. Los invitamos a regresar en unas cuantas semanas para conocer a alguien más.

Hablar de El Arca, eso nos hace pensar. En El Arca nos quieren. Tuve una infancia bastante difícil: mi padre, tomaba; los hijos, tienen que aguantar, son maltratados, porque alguien que toma… De la escuela que estaba cerca de mi casa me sacaron porque yo no aprendía. Me asignaron a una institución a los 5 años, y hasta los 13.

Mi llegada a El Arca

Cuando vi a Jean Vanier me quedé pensando: “¿Quién será ese hombre tan alto?”, ¡es muy alto!, lo había visto una semana antes; llegué el 7 de diciembre de 1964, era jueves. Al verlo no tuve miedo, no sentía temor de platicar con él. Me preguntó si quería irme a vivir a la región de l’Oise; al principio pedí hacer la prueba. Me quedaría 15 días. Le pregunté a Jean si podía quedarme en El Arca.

Cuando llegué a Trosly, fue difícil, sobre todo la primera vez… cambiar de cama, ya no tener la cama de mi casa. Al principio, dormía solo, no había nadie más en la habitación; para bañarse había que ir a Val Fleury. Para mí, al principio…no estaba acostumbrado. En Choisy (donde estaba mi casa) me juntaba con los amigos en la calle, era diferente. No conocía nada: cocinar, no sabía; comer en la mesa, tampoco. En mi casa, cuando regresábamos en la noche, los padres ya habían terminado de cenar, nos las arreglábamos o íbamos a cenar a la casa de los amigos. En Trosly todo era diferente.

El trabajo

Las APO (Acerías de París Outreau), eran acerías y ahí yo hacía la limpieza, pintaba las máquinas, ayudaba, me encargaba de algún puesto, llenaba los tractores; hasta que un día, mi jefe de las APO se dio cuenta de que no era vida ser molestado al medio día. Las APO cerraron en el 79; después, encontraron más barato en otro lado, no sé, enviaban sus productos a Camerún o Gabón. Ya no había trabajo porque despidieron a la gente. A mí también me despidieron. ¡Ni modo!, no hay que pensar mucho en eso. A veces, no se puede hacer nada más.

Los asistentes

¿Los asistentes? El respeto…respetar a los demás; platicar mucho, ser educado, debemos respetar. Si quieres que te respeten, tú debes respetar también. En general, en Trosly, los asistentes nos respetan. Aquí, (excepto una que manda) también. Respetar, lo pides a la gente con la que vives, no sólo a los asistentes; eso es el respeto.

Hay muchas cosas que hacer; son responsables de nosotros, de estar al pendiente de lo que nos pase, por ejemplo, si alguien nos empuja en la calle. No deben pasar todo su tiempo con la misma persona pues saben que hay 10 más que atender. Para mí, eso es. Nó es: “yo soy el responsable, yo decido cambiar todo en el hogar”, eso se debe hacer en equipo; en principio podemos ser nosotros o los demás asistentes con los que trabaja.

Hay cosas en las que no nos ponemos de acuerdo; a veces, no tenemos la razón. Ahora peleamos menos, tal vez porque hemos madurado: nos entendemos mejor y podemos dar nuestras razones. Sigue habiendo discusiones pero menos que antes. Excepto cuando hay algo que no nos gusta y nos obligan. No me gustan las zanahorias ni que entren en mi habitación.

¿Qué palabra utilizar?

No me gusta el nombre discapacitado. Me lo decían mucho en las APO, ya no lo soporto más. Hay discapacidades diferentes y se habla mucho de ellas. No me gusta discapacitado mental, es peor que discapacitado.

Cuando los padres se enteran de eso (que somos discapacitados), no les da gusto. No estamos a señalar “discapacitado mental”. Para mí, no sé si soy realmente discapacitado. Fui a la estación de autobús para pedir un descuento. Hay que tener 65 años o ser discapacitado al 100%. La señorita me dijo que yo no era discapacitado al 100%

¿Qué palabra utilizar? Hasta la gente con discapacidad mental no está contenta con que les llamen así. Es difícil ser discapacitado, es aún más difícil escuchar que hablen de ello. Sobre todo, no todo el mundo es igual. Los discapacitados son muy diferentes. (Comentarios recopilados por Michèle Dormal)